El Cuento del incomprensible STOP
Paco, veterano vecino de Parquelagos, estaba tomándose unas cañas y unas ricas croquetas en un bar de Torrelodones, cuando hizo su aparición Mariano que tras saludar con afecto al personal, prueba evidente de su afición por esa tasca, se dirigió a la mesa donde se sentaba Paco.--Hola Paco – dijo Mariano – he visto tu coche en la puerta y me he dicho, “aquí está Paco degustando esas croquetas que tanto le gustan” y, como verá, no me he equivocado
--Pues si Mariano, -- dijo Paco – la verdad que no todo en la vida puede ser trabajo, de vez en cuando conviene regalarse el pico que es muy saludable. Y tu ¿vienes a echar una copa? Porque de ser así, siéntate y me haces compañía.
Mariano, se sentó junto a Paco al tiempo que pedía al camarero un doble de cerveza al tiempo que cogía una croqueta del plato de Paco, no sin antes pedirle permiso con la mirada.
--Bueno, ¿y que te cuentas Mariano? – preguntó Paco.
-- Pues no mucho – respondió Mariano – bueno, el caso es que hay algo que no alcanzo a comprender
-- ¿De que se trata Mariano? ¿aunque me juego unas cañas a que se trata de la urbanización? – dijo Paco esbozando una pícara sonrisa como si anticipase la respuesta
-- Pues ganaste; si, se trata de Parquelagos – aclaró Mariano – y mas concretamente de esa pila de bolardos y ese absurdo STOP que nos han plantado en la confluencia de la calle Piamonte y la Avenida Sicilia, ¿Qué razón hay para que después de 30 años, sin un solo accidente que yo sepa, nos planten ahora ese STOP que para mi no tiene ningún sentido ya que Sicilia termina en un Cul de Sac?.
-- Pues muy fácil Mariano – respondió Paco – porque al final de la avenida un parcelista ha convertido su vivienda unifamiliar aislada en una parcela comercial montando un negocio de paddel, gimnasia, spa, etc, en fin, todas esas actividades que ahora están tan de moda y claro, la Junta, que se desvive por el bien de los vecinos, ha decidido colocar toda esa pila de bolardos que, a juzgar por el color, parecen hacer propaganda al Betis, amén de una variedad de signos y el pintado de la calle para indicar a los clientes donde deben aparcar.
-- Pero la forma en que lo han hecho es totalmente absurda – exclamó Mariano – ¿Sabes cuantos coches suben a diario por Piamonte y tienen que hacer el stop?, pues te diré que deben andar alrededor de los 500 vehículos diarios a juzgar por observaciones que he hecho la semana pasada…..
-- Sigue – dijo Paco -- adivinando adonde quería ir a parar su amigo.
-- ¿Y sabes cuantos coches salen a diario de ese Cul de Sac? – pregunto Mariano – pues yo diría que no mas de 15 o 20, probablemente todos alumnos. Esto quiere decir que para que los 15 o 20 coches que salgan del Cul de Sac lo puedan hacer mirando al tendido, 500 coches tienen que hacer un stop en la coronación de una cuesta, es decir, una proporción de 25 a 1…. ¿no debería ser al revés?
--Ya veo por donde vas Mariano – interrumpió Paco – desde luego eso está pensado con los pies. A mi me parece bien que haya un Stop ahí, pero no para los coches que suben de Piamonte sino para los clientes que salen de la academia de paddle que son infinitamente menos. La verdad es que no es de recibo que para que 15 o 20 alumnos de paddle puedan llegar hasta el final de la avenida Sicilia mirando al tendido, como bien dices, obliguen a esos 500 vehículos a hacer un stop que nunca han hecho en 30 años.
-- Y luego viene la otra parte – cortó Mariano -- ¿Quién ha pagado todo eso? ¿ha sido el propietario del negocio? ¿ha sido el Ayuntamiento o ha sido la Entidad?.
-- Pues me extraña que esa inversión la haya hecho el Ayuntamiento – dijo Paco – porque creo que sus arcas están mas secas que la mojama, vamos, que no tienen pasta para recoger los restos de poda y se van a gastar en bolardos y señales de tráfico para beneficio de un negocio de paddle; no, no creo que eso lo haya pagado el Ayuntamiento.
-- Lo pregunto – intervino Mariano -- porque a la vista del incondicional apoyo que la Junta de Gobierno da a los negocios, he decidido montar en mi casa una academia para que mi mujer de clases de bolillo por la mañana y yo clases de baile de salón por la tarde porque a mi eso del bailes se me da muy bien, fíjate que en la oficina me llaman el rey del mambo. El caso es que con la clientela que podríamos tener, necesitaría que me colocasen stops, bolardos y otras señales para regular el tráfico en mi calle. Seguro que eso cuesta una pasta y me gustaría saber si me lo tendría que pagar yo o le podría pedir a la Entidad que se hiciese cargo de esos gastos.
--Pues hombre – interrumpió Paco – creo que lo que deberías hacer es, primero, ir al Ayuntamiento a pedir licencia de apertura de negocio y una vez que te la hayan concedido, ir a la Junta de Gobierno y pedir que te cambien la categoría de tu propiedad porque de chalet adosado pasaría a ser parcela comercial, es decir, que tendrías que pagar por 4 puntos en lugar de los 2 puntos que tienes ahora, a lo que la Junta no te podría pegas porque así recaudaría mas. Luego, hecho este trámite, pides a la Entidad que te coloque toda esa parafernalia trafico-reguladora en tu calle. Si lo que han colocado en la calle Piamonte lo ha pagado la Entidad, pues entonces también te lo tendrían que pagar a ti, de lo contrario, ya sabes, incluye ese desembolso en los gastos de apertura de tu futuro negocio. Por cierto, ¿tiene ya un nombre para tu negocio?
--Pues si, lo llamaré “Mariano´s Dancing School” – respondió Mariano riendo -- porque con ese nombre seguro que tendría mucha clientela mientras que si lo llamo Academia de Baile Mariano no vendría ni el tato……
-- Bueno Mariano – cortó Paco – veo que gozas de muy buen humor, por cierto, ¿tienes hora?
-- La una y veinte – contestó Mariano – quien a la chita callando había dado buena cuenta de las croquetas de Paco.
-- Pues te dejo porque me he comprometido a ayudar a mi mujer a hacer una paella. ¿tienes coche? – preguntó Paco – si no, te puedo llevar a casa
-- Hombre, te lo agradezco – dijo Mariano – he venido andando pero ahora está apretando el calor y el regreso no es muy apetecible
Ambos amigos salieron del bar y subieron al coche de Paco que arrancó camino de Parquelagos. Paco dejó a Mariano frente a su casa y siguió su camino subiendo por la calle Piamonte teniendo que detener su coche en el Stop de marras. Paco miró a su derecha y vio el final de la avenida totalmente desierto, comprendiendo la mala leche de su amigo Mariano y se preguntó ¿quien coño ha parido semejante despropósito?
COLORIN COLORADO, ESTE CUENTO – QUE NO LO ES -- SE HA ACABADO
El Parqueólogo
Octubre 2009




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