El Cuento del Catastro
Paco, veterano vecino de Parquelagos, salía de su casa para iniciar su habitual sesión de “footing”, como se dice ahora, cuando fue alcanzado por su amigo Mariano que también se había iniciado en tan saludable práctica.--Hola Mariano – dijo Paco – veo que te has animado a hacer footing, seguro que te sentará bien
--Ya lo creo -- dijo Mariano – la verdad es que ese dicho de “Men sana in corpore sano” tiene su razón; el correr me sienta de cine. Bueno, ¿y qué te cuentas?
-- Pues no mucho – respondió Mariano – bueno, el caso es que si, te voy a contar algo que te podría ser de utilidad. Se trata del Catastro
-- ¿Qué pasa? ¿te han dado algún catastrazo? – preguntó Mariano riendo.
--Pues algo así – contestó Paco -- Mira, resulta que cuando recibí de mi banco el último recibo del IBI, me dio por mirarlo con detalle, cosa que no había hecho antes por dejadez y me quedé de piedra cuando leo que en la superficie construida me habían metido un clavo del carajo, vamos, que me habían metido casi el doble de la superficie que tengo por lo que resulta que desde la última revisión catastral del año 2000 he estado pagando con arreglo a una superficie errónea y muy inflada….
--¿Y que hiciste? ¿reclamar? – preguntó Mariano
--¡Por supuesto! – contestó Paco --. Fui al Ayuntamiento y conté lo que acababa de descubrir; allí me dijeron que tenía que ir al Catastro y pedir que me corrigiesen la superficie construida; también me recomendaron que me asegurase que en la hoja que me diesen con la superficie corregida, figurase lo que llaman “Fecha de Alteración”, es decir, la fecha en la que el Catastro cometió el error de medición, porque esa es la fecha en la que el Ayuntamiento se basa para devolver lo pagado de mas, aunque me anticiparon que, por Ley, aunque estuve ocho años pagando de mas, solo me devolvería lo correspondiente a los últimos cuatro años.
--¡Coño, que faena! – exclamó Mariano.
--Pues si, pero ¿que le vamos a hacer?, menos da una piedra – dijo Paco – Lo cierto es que fui al Catastro, expuse el problema y un mes después recibí lo que llaman “Acuerdo”, en el que aparecía la superficie real de mi casa….
--¡Vaya! ¡todo solucionado! – dijo Mariano.
--¡Que va! – exclamó Paco -- ahora viene el problema. Resultó que por ningún sitio aparecía la famosa “Fecha de Alteración” que el Ayuntamiento requiere para devolver lo pagado de más. Así es que presenté un recurso solicitando que en el Acuerdo se incluyese ese dato vital. Pasó otro mes y recibí un segundo Acuerdo sin que la Fecha de Alteración apareciese por ningún sitio, así es que fui en persona al Catastro a hablar con el responsable del departamento.
--¿Y que?, ¿Sacaste algo en limpio? – preguntó Mariano intrigado.
--Pues no – respondió Paco – el muy prepotente, me dijo tajantemente que cuando se descubre un error, uno se tiene que olvidar de lo que ha pagado de más ya que la modificación es efectiva desde la fecha del Acuerdo….
--Pero eso es una faena – intervino Mariano – porque eso, a lo que lleva es a que los que hacen las revisiones catastrales se “equivoquen” a propósito y, por supuesto, hacia arriba; si los perjudicados no se enteran, pues miel sobre hojuelas para Hacienda, y si se dan cuenta del error al cabo de los años, pues se corrige; aquí paz y después gloria, pero todo lo pagado de mas se lo queda Hacienda….bueno, ¿y que hiciste?
--Pues irme directamente a hablar con el Defensor del Contribuyente que está en el mismo edificio del Catastro – respondió Paco – donde expuse el problema que me planteaba la negativa a indicar en el Acuerdo la “Fecha de Alteración”. Allí mismo, rellené un impreso…
--¿Y te sirvió de algo? – preguntó Mariano
--¡Joder que si me sirvió! – contestó Paco -- ¡y de mucho!. Al cabo de unos días, recibí una carta muy educada del Defensor del Contribuyente presentándome las disculpas y anunciándome que en breve recibiría un nuevo Acuerdo donde se indicaría como “Fecha de Alteración” la de Diciembre 2000, vamos, una de esas cartas que te hacen recuperar un poco la fe en las instituciones públicas….
--Lo que pone de manifiesto – cortó Mariano – que en estos organismos públicos hay trepas que quieren hacer méritos ante sus superiores barriendo para adentro, es decir, tratando de no devolver los dineros cobrados indebidamente a los contribuyentes…
--Así parece – dijo Paco – Como verás, el fallo del Defensor del Contribuyente y la postura del responsable prepotente eran opuestas y, claro, es obvio, que la postura correcta fue la del Defensor, lo que indica que tienes razón y que el responsable del departamento me la estaba queriendo colar, como se dice vulgarmente. El caso es que, unos días después recibí el Acuerdo en cuestión, lo llevé al Ayuntamiento y me van a devolver, o compensar, lo pagado de más en los últimos cuatro años. Ni que decir tiene, que contesté al Defensor del Contribuyente agradeciendo su intervención.
--Pues me alegro de que todo se resolviese bien – dijo Mariano – Tomo buena nota y lo voy a comentar con un amigo que tiene un problema parecido con su superficie, curiosamente, también inflada. Por cierto, ¿no sería bueno que esto apareciese en la página del Foro Vecinos de Parquelagos?; seguro que podría ser de interés para más de uno.
-- Pues si que sería interesante dar publicidad a esto, por supuesto, sin dar nombres, simplemente contando el caso. Bueno Mariano, te dejo -- dijo Paco – tiro por aquí para irme a casa a tomar una buena ducha. Que tengas un buen día.
-- Igualmente Paco; a mi todavía me queda otro kilómetro para llegar a casa – dijo Mariano separándose de su amigo.
COLORIN COLORADO, ESTE CUENTO – QUE NO LO ES -- SE HA ACABADO
El Parqueólogo
Noviembre 2009




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